Acerca de mí

Hoy es martes 13 de julio de 2021 y es mi cumpleaños.
¡¡¡Amo estar de cumpleaños!!!

Quiero contarles un poquito de cómo llegué a mis 42 años a ser fundadora de este hermoso emprendimiento llamado ak-está.

Nací el 13 de julio de 1979. Soy penquista de corazón; siempre he vivido en Concepción y me encanta! Soy canceriana de tomo y lomo; desde pequeña, cuando me preguntaban acerca de lo que querría ser cuando fuera grande o qué (querría) tener cuando fuera grande, mi respuesta era automática: veterinaria y tener mi familia con un niño y una niña.

Ser veterinaria no fue un sueño cumplido, porque a pesar de que me encantan los animales y la naturaleza, la sangre no me agrada para nada. Por lo tanto, no fue una opción. En cuanto a la familia, sí se cumplió; tengo 2 hijos maravillosos y un marido que amo mucho y que me apaña en todas mis locuras.

Soy amante los animales y los perrunos son mi debilidad máxima.

Más de una vez llegue a casa de mi mamá con mis rescatados y me permitía tenerlos hasta que les encontrara una familia. Siempre  he soñado con tener un hotel de perros y contar  con espacio para los perritos abandonados mientras les encuentro un hogar. ¡Nunca es tarde para soñar!

Mi infancia

¡Tuve una infancia única!

Porque vivíamos en un condominio de edificios y éramos  alrededor de  40 niños en un patio gigante. Andábamos en bicicleta, patines, jugábamos al paco libre, a las polquitas, a la tómbola, a la escondida, al elástico y otros juegos. Teníamos nuestro propio festival de Viña del Mar, hacíamos guerra de bombitas de agua y cuando nos cortaban el agua en el patio, subíamos a nuestros departamentos  y empezábamos  la guerra de agua aérea. Lo pasábamos increíble. Fue una infancia inolvidable.

Estudié en el colegio ”Los Sagrados Corazones”. Ahí,  jugué basquetbol desde 6to básico, deporte que me apasionaba y que me dio muchas alegrías. Me iba bien con las notas, pero un tropezón en primero medio me llevo a la  repitencia. Llegué  a un curso súper unido y lo pasé increíble. Muchos de mis compañeros son mis amigos, hasta el día de hoy. Imagínense la cantidad de historias, son muchos años!

Entré a la Universidad San Sebastián...

a estudiar Educación Parvularia. Mientras cursaba el segundo semestre, me di cuenta que no tenía vocación para enseñar y comenzó la búsqueda de una nueva carrera. Trabajé de mesera varios meses antes de volver a estudiar. Fue una excelente experiencia.

Después de ver muchas opciones, opté por Relaciones Públicas en el Duoc.

Obtuve mi título al día, así que me sentía feliz y ansiosa frente a la nueva etapa que me esperaba. Entonces, a buscar trabajo. Empecé a mandar mi currículo a muchas partes, fui a varias entrevista y, siempre pedían experiencia laboral. Obviamente, yo, no tenía. Nos juntamos con una compañera y decidimos empezar nuestra propia agencia que se llamó “Ekos producciones”. Estábamos ansiosas y llenas de sueños, ideas y proyectos, pero no funcionó. Otra vez empezar de cero.

Después de un tiempo de no encontrar nada,

empecé a desesperarme un poco, ya que pensaba que había perdido 4 años estudiando, que mi carrera no tenía campo laboral, además de dudar de mis capacidades. Mientras no encontraba el rumbo y me cuestionaba todo, pasaron muchas cosas: trabajé de mesera en varios pubs, viajé a Nueva Zelanda, volví y seguí buscando trabajo, trabajé en una Isapre, me fui a vivir con quien hoy es mi marido y tuvimos a nuestro Raimundo. 

También, en un intento por encontrar un trabajo que fuera compatible con mi rol de madre,  inicié mi segundo emprendimiento llamado Bazar Chinita, pero tampoco resultó. Nuevamente, comenzó la búsqueda de qué hacer, pero ahora siendo mamá, lo que era un poco más complicado. Entré a trabajar, pero no estaba conforme. No me sentía feliz, no sentía que fuera un aporte o que ayudara a alguien con lo que hacía y, además estaba mucho tiempo lejos de mi hijo. Cuando venía en camino Almendra, mi segunda hija, nació la idea de un gran proyecto; un proyecto innovador y maravilloso, porque sería un aporte y podría ayudar a otros.

Entonces, en  Octubre del 2012, la Guardería Happy Day” dirigida a niños entre los 2 y los 12 años, abre sus puertas para ayudar y apoyar a los padres que trabajan con el cuidado y la educación  de sus hijos. Las vueltas que da la vida; no estudié Educación Parvularia, porque no tenía vocación para enseñar, pero si la tengo para cuidar, acompañar y jugar. Participé en capital semilla de Sercotec y me adjudiqué  los fondos y  eso me dio un claro indicio que era un gran proyecto. Fueron años maravillosos compartidos con un tremendo equipo de trabajo y niños encantadores con los que tuvimos el placer de  compartir paseos colaciones, tareas, talleres de cocina, talleres de arte, talleres de yoga, alegrías y penas. Compartimos  con muchas niñas y niños que pasaron a ser parte de nuestras vidas. Los momentos compartidos con ellos, me llena el alma.

La “Guardería Happy Day” era una pequeña gran familia que, lamentablemente, se tuvo que despedir.

Fue muy doloroso tener que tomar la decisión de cerrar la guardería, pero esta pandemia mundial no dio tregua y mató un tremendo trabajo para mí y mi equipo. Obviamente, los apoderados y los niños, también, se vieron afectados.   Fueron meses difíciles, ya que un sueño y  un trabajo de 8 años se perdieron de un momento a otro. Frente a esta situación, tenía que hacer algo que me volviera a dar esperanzas y que me ayudara a salir adelante. Cuesta mucho volver a empezar de cero cuando uno piensa que ya tiene todo resuelto. Pero, se puede.

Mi contacto con la naturaleza

La vida es sabia...

y me llevó a conectarme con la tierra, la naturaleza y no sé cómo ni porqué, llegué al mundo de la huerta. Uf! Un mundo maravilloso, lleno de vida y alegría, con una energía única y mágica que me cautivó y me hizo sentir muy cómoda y  a gusto. Sentí que, como de la nada, todo encajaba, además de darme  cuenta de que esto era lo que me daba tranquilidad, armonía y felicidad. Entonces, nuevamente, nació el bichito emprendedor que hay en mí y me puse manos a la obra e hice un curso de importación para poder lograr mi objetivo que era dar el primer paso para mi nuevo emprendimiento. Pasaba días y noches tras la búsqueda de productos amigables con el medio ambiente que ayudaran y dieran soluciones sustentables a las personas con almas verdes que se preocupan de generar el mínimo impacto ambiental a la hora de realizar sus actividades diarias. Mi  gran desafío y lo que busco lograr es un emprendimiento que sea un aporte a nuestra sociedad y que incentive a otros a mejorar nuestro medio ambiente. Como estaba inmersa en todo el mundo huertero, mi primer objetivo fue la huerta y jardinería y encontré estas hermosas macetas hechas de fieltro que es un material biodegradable y que tiene muchos beneficios para las plantas.

Además, encontré unos semilleros de papel que son compostables...

lo que quiere decir que una vez que la planta tiene el tamaño para ser trasplantada, se  puede plantar sin sacar la planta del semillero, ya que este se va descomponer rápidamente en la tierra e, incluso, será alimento para las lombrices y otros productos más que podrán ver en la página de ak-está.  Pero, me plantee la existencia de  otras personas con almas verdes que no están relacionadas con la huerta y decidí ampliar un poco más el abanico de soluciones sustentables y de esta manera  se sumaron nuevas áreas como la de cuidado personal donde encontraras cepillos de pelo de bambu para adultos y bebés, cotonitos, petalos desmaquillantes. También, quise agregar artículos de cocina,  tales como: bombillas de metal, utensilios para cocinar, infusores de té entre otros y, por último, regalos con sentido. Éstos son regalos que no quedaran guardados en el ropero o en tu velador, pues son regalos que harán que quien lo reciba se acuerde  de ti.

Así, poco a poco, este sueño se hizo realidad. Ak-está es fruto de algo que siempre estuvo en mí y que en la adversidad salió a la luz de una manera misteriosa.

Hoy, comienzo una nueva aventura y estoy segura de que voy por buen camino. Es por esto, que les doy la más cordial bienvenida y los invito a que juntos comencemos a cambiar nuestra forma de relacionarnos con el medio ambiente y generar conciencia verde para tener un mundo más limpio y mejor.

Fernanda Valdenegro

Fundadora Ak.está